"Él sabe que las batallas que trabó en el pasado siempre terminan por enseñar algo. No obstante, muchas de estas enseñanzas le hicieron sufrir más de lo necesario. Más de una vez perdió su tiempo luchando por causa de una mentira. Y sufrió por personas que no estaban a la altura de su amor. Los victoriosos no repiten el mismo error. (...) Un guerrero de la luz sabe que ciertos momentos se repiten. Con frecuencia se ve ante los mismos problemas y situaciones que ya había afrontado; entonces se deprime, pensando que es incapaz de progresar en la vida, ya que los momentos difíciles reaparecen. -Ya pasé por esto-, se queja él a su corazón. -Realmente tú ya lo pasaste- responde el corazón-, pero nunca lo sobrepasaste- El guerrero entonces comprende que las experiencias repetidas tienen una única finalidad: enseñar lo que no quiere aprender. (...) Los guerreros de la luz mantienen el brillo en sus ojos. Están en el mundo, forman parte de la vida de otras personas y comienzan su jornada sin alforja y sin sandalias. Muchas veces son cobardes. No siempre actúan acertadamente. Sufren por cosas inútiles, tienen actitudes mezquinas, a veces se juzgan incapaces de crecer. Frecuentemente se consideran indignos de cualquier bendición o milagro. No siempre están seguros de lo que están haciendo aquí. Muchas veces pasan noches en vela, creyendo que sus vidas no tienen sentido. Por eso son guerreros de la luz. Porque se equivocan. Porque se preguntan. Porque buscan una razón -y con seguridad la encontrarán. "
martes, 24 de noviembre de 2009
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